Equipos de recursos humanos y coordinadores de bienestar nos comparten cómo cambia el clima cuando las personas aprenden a nombrar lo que sienten y a pedir ayuda a tiempo.
El taller de gestión de ansiedad llegó en un momento donde el equipo estaba muy exigido por las entregas de fin de año. Lo que más valoramos fue que no era teoría: cada sesión terminaba con un ejercicio que se podía usar al día siguiente en la oficina.
Valeria Méndez, coordinadora de talento en un estudio de diseño
Trabajamos con Criz Hope para acompañar a nuestros pasantes durante su primer semestre. Los chicos llegaban con mucha inseguridad y miedo a equivocarse. El espacio individual les dio herramientas para regularse y, sobre todo, para hablar de lo que les pasaba sin sentirse juzgados.
Martín Aguirre, responsable de jóvenes profesionales en una consultora
Lo que me convenció fue la bajada a tierra. No prometen resultados mágicos ni frases motivadoras vacías. Arman un plan concreto según lo que necesita cada persona, con seguimiento real entre sesiones. Eso se nota en la adherencia y en cómo baja el ausentismo por agotamiento.
Lucía Ferreyra, jefa de recursos humanos en una empresa de tecnología
Hicimos un ciclo de encuentros grupales sobre hábitos emocionales y perfeccionismo. Lo que más nos sorprendió fue la participación: gente que nunca hablaba en las reuniones de equipo se animó a compartir sus experiencias. Eso generó un antes y un después en la confianza interna.
Diego Santillán, líder de área en una empresa de logística